quinta-feira, 28 de outubro de 2010

El abuelito se ha ido al cielo: el niño y la muerte






EL ABUELITO SE HA IDO AL CIELO: EL NIÑO Y LA MUERTE


La pérdida de un ser querido, en este caso un abuelo, es un momento difícil para toda la familia, pero para los niños es muy impactante, sobre todo si tenían un contacto muy estrecho con esa persona. Los abuelos desempeñan un papel casi mágico en la infancia de los niños. Son padres al cuadrado, portadores de un amor incondicional y su único objetivo es amar, disfrutar y vivir una nueva infancia al lado de su nieto.

Para algunos niños los abuelos se convierten en un ancla de seguridad, en uno de los vínculos afectivos más fuertes para su autoestima y cuando el abuelo fallece lo peor que podemos hacer es intentar evitarles el sufrimiento con mentiras piadosas.

En cualquier caso, podemos hablarle sobre el ciclo de la vida de una forma natural, por ejemplo, haciéndole observar como algunas plantas se marchitan. Si tienes mascotas podrá ver como se hacen mayores o, incluso, cómo un día han dejado de moverse.

De esta manera, el niño se va aproximando del tema de la muerte de forma natural y la muerte de un ser querido le dolerá, pero no le causará traumas mayores. Como dijo el poeta Carlos Drummond de Andrade:
“El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional”.

La muerte es la única certeza que tememos en esta vida, si la complicamos con historias, cuentos y inseguridades adultas, los niños no conseguirán superar una pérdida de manera saludable.


Como afecta a los niños la pérdida de un ser querido

La pérdida de un ser querido en la etapa de crecimiento puede afectar profundamente a la autoestima infantil, ya que esta se apoya en las figuras familiares que actúan como reflejos, como anclajes emocionales, los niños se sienten inseguros de su mundo, se encuentran vulnerables.

El duelo no tiene un tiempo concreto; depende de varios factores, pero hay algunos elementos comunes: la tristeza, la inseguridad; han de llorar y expresar el vacio que sienten. Compartir cómo echan de menos a la persona que se ha ido para poderlo superar. Y cada niño la vivirá a su manera, expresando su dolor basado en las emociones que los circunda. Las pautas principales a seguir cuando se trata de niños es:


- No lo engañes: tu hijo es pequeño pero tiene sentimientos y sabe que algo pasa. Y decir mentiras puede hacerlo pensar cosas malas, como si dices que el abuelo se ha marchado es porque no quiere estar con él.

- Las cosas claras: la realidad no es siempre como queremos.

- No escondas tus sentimientos en su presencia: compártelos con él.

- Ayúdale a exteriorizar su pena mirando fotografías, hablando sobre buenos recuerdos.

Respeto a que conviene que el niño se despida de la persona querida que va a morir, no significa que hay que llevar a un niño de 4 años a la clínica a ver su abuelo cuando este ya no sabe quién es. Lo que conviene, por el contrario, es prever el momento de la despedida cuando se trata de una larga enfermedad.


La manera de despedirse dependerá de la edad. Una buena idea es que el niño escriba una carta o haga un dibujo a la persona o, que envié una carta en un globo al cielo caso la persona ya no esté entre nosotros. Por otra parte, es recomendable no llevar a los niños pequeños a los funerales y que hay momentos que los niños pueden obsesionarse con el tema de la muerte. Los más pequeños parecen creer que la muerte es algo contagioso, como las enfermedades. Hay que explicarles que eso pasa cuando alguien es muy viejecito, para así calmarlos y evitar su ansiedad, pues temen a quedarse solos, a no sentirse protegidos.


Daniela Reis



Referencia Bibliográfica

Mª Luisa Ferrerós. Abrázame, mamá: El desarrollo de la autoestima infantil y juvenil. Editorial Planeta, Barcelona, 2007.
Lic Iván Salas Dahlqvist. http://www.cosasdelainfancia.com/biblioteca-familia20.htm.
J. Bowbly. Vínculos Afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Ediciones Morata, Madrid, 2006.


Retirado de: http://www.padresehijos.net/articulos/el-duelo-infantil-el-ni%C3%B1o-y-la-muerte/

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