quinta-feira, 28 de outubro de 2010

EL DESEO DE IRSE


EL DESEO DE IRSE




Ha penetrado el sol por mi ventana,
todo lo ha iluminado alegremente.
Ladra un perro y un pájaro desgrana
armoniosos gorjeos a torrentes.

De espaldas en mi lecho siento un vago
deseo de adorar las lejanías,
de perderme en la bruma de los lagos
y cegarme en la luz de la alegría.

De irme cantando en el camino agreste
sintiendo la dulzura de las tardes,
y lleno el corazón de la celeste
llama de amor que en los caminos arde...


PABLO NERUDA

EL PRINCIPITO






EL PRINCIPITO

Saint - Exupéry

(fragmento)


(...)

El principito, una vez que llegó a la Tierra, quedó sorprendido de no ver a nadie. Tenía miedo de haberse equivocado de planeta, cuando un anillo de color de luna se revolvió en la arena.

— ¡Buenas noches! — dijo el principito.

— ¡Buenas noches! — dijo la serpiente.

— ¿Sobre qué planeta he caído? — preguntó el principito.

— Sobre la Tierra, en África — respondió la serpiente.

— ¡Ah! ¿Y no hay nadie sobre la Tierra?

— Esto es el desierto. En los desiertos no hay nadie. La Tierra es muy grande — dijo la serpiente.

El principito se sentó en una piedra y elevó los ojos al cielo.

— Yo me pregunto — dijo — si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un dia encontrar la suya. Mira mi planeta; está precisamente encima de nosotros... Pero... ¡qué lejos está!

— Es muy bella — dijo la serpiente —. ¿Y qué vienes tú a hacer aquí?

— Tengo problemas con una flor — dijo el principito.

— ¡Ah!

Y se callaron.

— ¿Dónde están los hombres? — prosiguió por fin el principito. Se está un poco solo en el
desierto...

— También se está solo donde los hombres — afirmó la serpiente.

El principito la miró largo rato y le dijo: — Eres un bicho raro, delgado como un dedo...

— Pero soy más poderoso que el dedo de un rey — le interrumpió la serpiente.

El principito sonrió:

— No me pareces muy poderoso... ni siquiera tienes patas... ni tan siquiera puedes viajar...

— Puedo llevarte más lejos que un navío — dijo la serpiente.

Se enroscó alrededor del tobillo del principito como un brazalete de oro.

— Al que yo toco, le hago volver a la tierra de donde salió. Pero tú eres puro y vienes de uma estrella...

El principito no respondió.

— Me das lástima, tan débil sobre esta tierra de granito. Si algún día echas mucho de menos tu planeta, puedo ayudarte. Puedo...

— ¡Oh! —dijo el principito —. Te he comprendido. Pero ¿por qué hablas con enigmas?

— Yo los resuelvo todos — dijo la serpiente.

Y se callaron.

(...)


Entonces apareció el zorro:

— ¡Buenos días! — dijo el zorro.

— ¡Buenos días! — respondió cortésmente el principito, que se volvió pero no vio nada.

— Estoy aquí, bajo el manzano — dijo la voz.

— ¿Quién eres tú? — preguntó el principito —. ¡Qué bonito eres!

— Soy un zorro — dijo el zorro.

— Ven a jugar conmigo — le propuso el principito —, ¡estoy tan triste!

— No puedo jugar contigo — dijo el zorro —, no estoy cautivado.

— ¡Ah, perdón! — dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:

— ¿Qué significa "cautivar"?

— Tú no eres de aquí — dijo el zorro — ¿qué buscas?

— Busco a los hombres — le respondió el principito —. ¿Qué significa "cautivar"?

— Los hombres — dijo el zorro — tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?

— No — dijo el principito —. Busco amigos. ¿Qué significa "cautivar"? —volvió a preguntar el principito.

— Es una cosa ya olvidada — dijo el zorro —, significa "crear vínculos... "

— ¿Crear vínculos?

— Efectivamente, verás — dijo el zorro —. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me cautivas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en El mundo...

— Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha cautivado...

— Es posible — concedió el zorro —, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.

— ¡Oh, no es en la Tierra! — exclamó el principito.

El zorro pareció intrigado:

— ¿En otro planeta?

— Sí.

— ¿Hay cazadores en ese planeta?

— No.

— ¡Qué interesante! ¿Y gallinas?

— No.

— Nada es perfecto — suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:

— Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me cautivas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mi algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me cautivares! El trigo, que es dorado también, será um recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

— Por favor... cautivame — le dijo.

— Bien quisiera — le respondió el principito, pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.

— Sólo se conocen bien las cosas que se cautivan — dijo el zorro —. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, cautivame!

— ¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.

— Debes tener mucha paciencia — respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.

— Hubiera sido mejor — dijo el zorro — que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

— ¿Qué es un rito? —inquirió el principito.

— Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito cativó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

— ¡Ah! — dijo el zorro —, lloraré.

—Tuya es la culpa — le dijo el principito —, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te cautive...

— Ciertamente — dijo el zorro.

— ¡Y vas a llorar!, —dijo el principito.

— ¡Seguro!

— No ganas nada.

— Gano — dijo el zorro — he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

— Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

— No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha cautivado ni ustedes han cautivado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

— Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

— Adiós — le dijo.

— Adiós — dijo el zorro —. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

— Lo esencial es invisible para los ojos — repitió el principito para acordarse.

— Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

— Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.

— Los hombres han olvidado esta verdad — dijo el zorro —, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has cautivado. Tú eres responsable de tu rosa...

— Yo soy responsable de mi rosa... — repitió el principito a fin de recordarlo.
(...)

Orações adjetivas





ORAÇÕES ADJETIVAS






El abuelito se ha ido al cielo: el niño y la muerte






EL ABUELITO SE HA IDO AL CIELO: EL NIÑO Y LA MUERTE


La pérdida de un ser querido, en este caso un abuelo, es un momento difícil para toda la familia, pero para los niños es muy impactante, sobre todo si tenían un contacto muy estrecho con esa persona. Los abuelos desempeñan un papel casi mágico en la infancia de los niños. Son padres al cuadrado, portadores de un amor incondicional y su único objetivo es amar, disfrutar y vivir una nueva infancia al lado de su nieto.

Para algunos niños los abuelos se convierten en un ancla de seguridad, en uno de los vínculos afectivos más fuertes para su autoestima y cuando el abuelo fallece lo peor que podemos hacer es intentar evitarles el sufrimiento con mentiras piadosas.

En cualquier caso, podemos hablarle sobre el ciclo de la vida de una forma natural, por ejemplo, haciéndole observar como algunas plantas se marchitan. Si tienes mascotas podrá ver como se hacen mayores o, incluso, cómo un día han dejado de moverse.

De esta manera, el niño se va aproximando del tema de la muerte de forma natural y la muerte de un ser querido le dolerá, pero no le causará traumas mayores. Como dijo el poeta Carlos Drummond de Andrade:
“El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional”.

La muerte es la única certeza que tememos en esta vida, si la complicamos con historias, cuentos y inseguridades adultas, los niños no conseguirán superar una pérdida de manera saludable.


Como afecta a los niños la pérdida de un ser querido

La pérdida de un ser querido en la etapa de crecimiento puede afectar profundamente a la autoestima infantil, ya que esta se apoya en las figuras familiares que actúan como reflejos, como anclajes emocionales, los niños se sienten inseguros de su mundo, se encuentran vulnerables.

El duelo no tiene un tiempo concreto; depende de varios factores, pero hay algunos elementos comunes: la tristeza, la inseguridad; han de llorar y expresar el vacio que sienten. Compartir cómo echan de menos a la persona que se ha ido para poderlo superar. Y cada niño la vivirá a su manera, expresando su dolor basado en las emociones que los circunda. Las pautas principales a seguir cuando se trata de niños es:


- No lo engañes: tu hijo es pequeño pero tiene sentimientos y sabe que algo pasa. Y decir mentiras puede hacerlo pensar cosas malas, como si dices que el abuelo se ha marchado es porque no quiere estar con él.

- Las cosas claras: la realidad no es siempre como queremos.

- No escondas tus sentimientos en su presencia: compártelos con él.

- Ayúdale a exteriorizar su pena mirando fotografías, hablando sobre buenos recuerdos.

Respeto a que conviene que el niño se despida de la persona querida que va a morir, no significa que hay que llevar a un niño de 4 años a la clínica a ver su abuelo cuando este ya no sabe quién es. Lo que conviene, por el contrario, es prever el momento de la despedida cuando se trata de una larga enfermedad.


La manera de despedirse dependerá de la edad. Una buena idea es que el niño escriba una carta o haga un dibujo a la persona o, que envié una carta en un globo al cielo caso la persona ya no esté entre nosotros. Por otra parte, es recomendable no llevar a los niños pequeños a los funerales y que hay momentos que los niños pueden obsesionarse con el tema de la muerte. Los más pequeños parecen creer que la muerte es algo contagioso, como las enfermedades. Hay que explicarles que eso pasa cuando alguien es muy viejecito, para así calmarlos y evitar su ansiedad, pues temen a quedarse solos, a no sentirse protegidos.


Daniela Reis



Referencia Bibliográfica

Mª Luisa Ferrerós. Abrázame, mamá: El desarrollo de la autoestima infantil y juvenil. Editorial Planeta, Barcelona, 2007.
Lic Iván Salas Dahlqvist. http://www.cosasdelainfancia.com/biblioteca-familia20.htm.
J. Bowbly. Vínculos Afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Ediciones Morata, Madrid, 2006.


Retirado de: http://www.padresehijos.net/articulos/el-duelo-infantil-el-ni%C3%B1o-y-la-muerte/

O RIO





O RIO


Ser como o rio que deflui
Silencioso dentro da noite.
Não temer as trevas da noite.
Se há estrelas no céu, refleti-las
E se os céus se pejam de nuvens,
Como o rio as nuvens são água,
Refleti-las também sem mágoa
Nas profundidades tranquilas.


Manuel Bandeira

Não Esqueça as Perguntas Fundamentais





NÃO ESQUEÇA AS PERGUNTAS FUNDAMENTAIS


Vou contar para vocês uma história. Não importa se verdadeira ou imaginada. Por vezes, para ver a verdade, é preciso sair do mundo da realidade e entrar no mundo da fantasia...

Um grupo de psicólogos se dispôs a fazer uma experiência com macacos. Colocaram cinco macacos dentro de uma jaula. No meio da jaula, uma mesa. Acima da mesa, pendendo do teto, um cacho de bananas.

Os macacos gostam de bananas. Viram a mesa. Perceberam que, subindo na mesa, alcançariam as bananas. Um dos macacos subiu na mesa para apanhar uma banana. Mas os psicólogos estavam preparados para tal eventualidade: com uma mangueira deram um banho de água fria nele. O macaco que estava sobre a mesa, ensopado, desistiu provisoriamente do seu projeto.

Passados alguns minutos, voltou o desejo de comer bananas. Outro macaco resolveu comer bananas. Mas, ao subir na mesa, outro banho de água fria. Depois de o banho se repetir por quatro vezes, os macacos concluíram que havia uma relação causal entre subir na mesa e o banho de água fria. Como o medo da água fria era maior que o desejo de comer bananas, resolveram que o macaco que tentasse subir na mesa levaria uma surra. Quando um macaco subia na mesa, antes do banho de água fria, os outros lhe aplicavam a surra merecida.

Aí os psicólogos retiraram da jaula um macaco e colocaram no seu lugar um outro macaco que nada sabia dos banhos de água fria. Ele se comportou como qualquer macaco. Foi subir na mesa para comer as bananas. Mas, antes que o fizesse, os outros quatro lhe aplicaram a surra prescrita. Sem nada entender e passada a dor da surra, voltou a querer comer a banana e subiu na mesa. Nova surra. Depois da quarta surra, ele concluiu: nessa jaula, macaco que sobe na mesa apanha. Adotou, então, a sabedoria cristalizada pelos políticos humanos que diz: se você não pode derrotá-los, junte-se a eles.

Os psicólogos retiraram então um outro macaco e o substituíram por outro. A mesma coisa aconteceu. Os três macacos originais mais o último macaco, que nada sabia da origem e função da surra, lhe aplicaram a sova de praxe. Este último macaco também aprendeu que, naquela jaula, quem subia na mesa apanhava.

E assim continuaram os psicólogos a substituir os macacos originais por macacos novos, até que na jaula só ficaram macacos que nada sabiam sobre o banho de água fria. Mas, a despeito disso, eles continuavam a surrar os macacos que subiam na mesa.
Se perguntássemos aos macacos a razão das surras, eles responderiam: é assim porque é assim. Nessa jaula, macaco que sobe na mesa apanha... Haviam se esquecido completamente das bananas e nada sabiam sobre os banhos. Só pensavam na mesa proibida.

Vamos brincar de "fazer de conta". Imaginemos que as escolas sejam as jaulas e que nós estejamos dentro delas... Por favor, não se ofenda, é só faz-de-conta, fantasia, para ajudar o pensamento. Nosso desejo original é comer bananas. Mas já nos esquecemos delas. Há, nas escolas, uma infinidade de coisas e procedimentos cristalizados pela rotina, pela burocracia, pelas repetições, pelos melhoramentos. À semelhança dos macacos, aprendemos que é assim que são as escolas. E nem fazemos perguntas sobre o sentido daquelas coisas e procedimentos para a educação das crianças. Vou dar alguns exemplos.

Primeiro, a arquitetura das escolas. Todas as escolas têm corredores e salas de aula. As salas servem para separar as crianças em grupos, segregando-as umas das outras. Por que é assim? Tem de ser assim? Haverá uma outra forma de organizar o espaço, que permita interação e cooperação entre crianças de idades diferentes, tal como acontece na vida? A escola não deveria imitar a vida?

Programas. Um programa é uma organização de saberes numa determinada sequência. Quem determinou que esses são os saberes e que eles devem ser aprendidos na ordem prescrita? Que uso fazem as crianças desses saberes na sua vida de cada dia? As crianças escolheriam esses saberes? Os programas servem igualmente para crianças que vivem nas praias de Alagoas, nas favelas das cidades, nas montanhas de Minas, nas florestas da Amazônia, nas cidadezinhas do interior?
Os programas são dados em unidades de tempo chamadas "aulas". As aulas têm horários definidos. Ao final, toca-se uma campainha. A criança tem de parar de pensar o que estava pensando e passar a pensar o que o programa diz que deve ser pensado naquele tempo. O pensamento obedece às ordens das campainhas? Por que é necessário que todas as crianças pensem as mesmas coisas, na mesma hora, no mesmo ritmo? As crianças são todas iguais? O objetivo da escola é fazer com que as crianças sejam todas iguais?

A questão é fazer as perguntas fundamentais: por que é assim? Para que serve isso? Poderia ser de outra forma? Temo que, como os macacos, concentrados no cuidado com a mesa, acabemos por nos esquecer das bananas...


Rubem Alves

Ler é o melhor exercício





LER É O MELHOR EXERCÍCIO


O melhor exercício para a mente é a leitura. Quando os olhos passam pelas letras, uma série de atividades cerebrais é ativada. O pensamento e a mente são acionados, exercitando todas as funções do cérebro. A memória visual, auditiva, de leitura, dos sentimentos e todas as demais entram em ação quando a primeira frase é lida.

De acordo com um dos maiores especialistas em memória no Brasil, Ivan Izquierdo, ter o hábito de leitura é a melhor solução para se manter a mente e a memória saudáveis. Doutor em medicina, Izquierdo é um dos maiores pesquisadores do mundo na área de fisiologia da memória e coordena o Centro de Memória da Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS).

“No momento em que lemos uma palavra que começa com A, o cérebro faz um mapeamento de tudo o que começa com A. Se em seguida vem a letra M, ele faz uma segunda seleção, e assim por diante”. Neste processo o cérebro seleciona os significados das palavras para a leitura, relaciona os sistemas, como o idioma, e busca na memória tudo o que está relacionado às palavras, como imagens, sons e sentimentos.

“A memória é uma das funções cerebrais mais importantes e uma das que ficam mais lentas com a idade. Pensamos por conta do que recordamos”, diz. Quan¬¬to mais a pessoa lê, menos prejuízo a memória tem com o tempo. Segundo o pesquisador, isso já está mais do que comprovado. “Nas profissões que exigem leitura, como a de professor e de ator, nota-se menor perda de memória e o desenvolvimento de doenças como o alzheimer é bem mais lento e suportável para o portador.”


Mente seletiva

Situações como esquecer a chave mais de uma vez por dia, não lembrar se fechou a janela ou onde estacionou o carro não são motivos para preocupações. Segundo Izquierdo, ao se chegar aos 40 anos a memória começa a perdurar menos. “Vemos um filme, lembramos o nome do ator, mas daqui a três dias esquecemos. Isso acontece com o trivial, a memória menos importante persiste por menos tempo para dar lugar às coisas mais importantes.”

Para quem não chegou aos 40, esses típicos esquecimentos são consequência do estresse e da agitação da rotina. De acordo com a psicóloga e especialista em programação neurolinguística Carla Correia, com a quantidade de coisas que as pessoas têm a fazer no mesmo dia, a memória automatiza alguns comandos. “Nossa mente foca no que é prioritário. Des¬¬ligar o computador ou fechar a porta fica registrado no inconsciente por ser automático para o cérebro, por isso esquecemos, mas não significa que não temos memória”, explica.


Ginástica cerebral

Carla Correia ministra o curso Fitness Mental, em São Paulo, e ensina como exercitar as partes do cérebro que costumam entrar no modo automático. “Assim como um músculo precisa de exercício para não ficar flácido, se não exercitamos a mente, as sinapses – comunicação entre os neurônios – ficam enfraquecidas, perdemos a criatividade e esquecemos mais facilmente”. Esta “ginástica” otimiza a multiplicação celular dos neurônios e pode aumentar a eficiência e agilidade da mente.
A capacidade do cérebro de armazenar informações é muito grande, mas alternar as memórias é muito importante, de acordo com o neurologista e responsável pelas disciplinas de memória da Universidade Estadual Paulista (Unesp), Arthur Oscar Schelp. “Se lembrássemos a todo o momento de tudo não conseguiríamos ter uma vida normal. A memória está sempre se reciclando, preservando um pedacinho da antiga. Quando forçamos para nos lembrar de algo, resgatamos esse pedaço e o reconstruí¬¬mos.” Segundo ele, é importante procurar um neurologista quando os brancos começam a prejudicar a execução de atividades rotineiras (como dirigir, cozinhar, ir ao banco) ou quando há grande disparidade sobre a época de ocorrência de um fato, por exemplo, quando não se sabe se algo ocorreu ontem ou há dez anos.


Dicas

Saiba como exercitar sua mente e garantir uma melhor memória:
- Faça coisas diferentes do que está acostumado, como variar os caminhos para se chegar ao trabalho.
- Se fizer o mesmo trajeto, procure algo que nunca tenha observado. Relacionar e perceber a diferença é um ótimo exercício.
- Troque o relógio de mão, a lixeira ou a saboneteira de lugar. Tudo o que você faz automaticamente deixa a mente preguiçosa. Quando a modificação se tornar automática já está na hora de mudar novamente.
- Separe a roupa, apague a luz e então se vista. O cérebro vai pensar de forma diferente.
- Faça caça-palavras, jogos matemáticos, quebra-cabeças. Mas, fique atento. Quando eles tornam-se automáticos já não são mais efetivos como exercício para a mente
- Faça qualquer atividade que fuja da sua rotina ou que não seja automatizada. Some placas de carro, faça contas de cabeça.
- Veja as horas olhando no espelho ou fotografias de cabeça para baixo. O cérebro vai ter de pensar ao contrário.
- Tome banho em ordem diferente do que você está acostumado.
- Ande de costas no corredor da sua casa. Observe se não há nada que possa machucar por perto.
- Faça aula de música, de canto, aprenda um instrumento.
- Aprenda um novo idioma e mantenha atividades intelectuais.

(Fonte: Carla Correia, psicóloga especializada em programação neurolinguística
e palestrante do curso Fitness Mental, em São Paulo.)



AMÁLIA DORNELLAS, ESPECIAL PARA A GAZETA - Publicado em 05/05/2010.